Gladys del Estal

Gladys del Estal Ferreño (1956 – 3 de junio de 1979) fue una joven militante ecologista vasca de origen venezolano que pertenecía al Colectivo Ecologista de Eguía de San Sebastián en Guipúzcoa (País Vasco, España) y que murió en la represión de una protesta antimilitarista y contra la utilización de la la energía nuclear.

Su muerte se produjo en el transcurso de la commemoración del Día de la Tierra, que se concretaba en esta ocasión en la paralización de la Central Nuclear de Lemóniz, contra el Plan Energético Nacional (que contemplaba la puesta en funcionamiento de una amplia red de centrales nucleares) y contra el Polígono de tiro de las Bardenas, el 3 de junio de 1979 en Tudela (Navarra, España) por un disparo de la Guardia Civil a bocajarro.

Los hechos que llevaron a la muerte de Gladys hay que encuadrarlos en la difícil situación en que se encontraba la llamada Transición Española, tres años después de la muerte del General Franco, con intentos de involución desde sectores del régimen anterior y otros de signo opuesto que buscaban una ruptura total con la Dictadura. Cualquier concentración de masas, era aún mirada con suspicacia o incluso con verdadera animadversión por los primeros, y aunque la Constitución había sido ya promulgada, todavía subsistían formas dictatoriales e incluso instituciones, o como mínimo integrantes de las mismas, que se resistían a un cambio en sentido democrático.

Esto era especialmente claro en Navarra y en la actual Comunidad Autónoma Vasca, que entonces debatían la conveniencia de unirse en una Comunidad Autónoma Común, postura no defendida desde el Gobierno español. En esa situación, se produjeron graves sucesos en los años anteriores, en algunos de los cuales se vieron además involucradas personas pertenecientes a Cuerpos de Seguridad, como los sucesos de Montejurra en 1976, los acaecidos en la Semana pro-amnistía de mayo de 1977 o la actividad de los Guerrilleros de Cristo Rey en Pamplona, con actividad de miembros de las fuerzas de seguridad o los acaecidos en los Sanfermines de 1978.

La convocatoria de la marcha del 3 de junio, que iba a seguir a la concentración autorizada, en la que además se pensaba entrar en un terreno militar, hizo que se respondiera desde el Estado, con una nutrida presencia policial que tomó en la práctica la ciudad de Tudela, próxima al Polígono de Tiro.

Los Acontecimientos:

En medio de la concentración popular, de varios miles de personas en un parque tudelano, y mientras los asistentes se encontraban almorzando, se produjo una carga policial muy violenta, con lanzamiento de numerosos botes de humo y utilización de medios antidisturbios, que ocasionó la desbandada de los concentrados, entre los que se encontraba el Diputado Foral Jesús Bueno Asín, que intentó en vano detener la carga.

La policía (aún los famosos grises, Policía Armada del régimen franquista llamados así por el color de sus uniformes), expulsó a los concentrados a través de dos filas de policías fuertemente armados, hasta el puente que cruza el río Ebro a su paso por Tudela.

La Muerte de Gladys:

Al otro lado del puente, se había habilitado un aparcamiento, por lo que la muchedumbre empezó a montar en sus vehículos para irse del lugar. También de dentro de Tudela, atravesando el puente, una fila compacta de vehículos huía ante el cariz que iban tomando los acontecimientos. Hay que tener en cuenta que en ese lugar, ya fuera del casco urbano de la ciudad, la labor policial estaba en manos de la Guardia Civil, en concreto de su Agrupación de Tráfico.

En un momento dado, un grupo de jóvenes comenzó una sentada en la misma salida del puente, y entonces, un grupo de guardias civiles, a la carrera, llegó junto a ellos y uno, llamado José Martínez Salas, tras golpearle en la zona lumbar, le disparó en la nuca a escasos centímetros de distancia, produciéndole la muerte prácticamente en el acto.

Numerosos testigos, dieron versiones coincidentes con estos hechos en la Comisión de Investigación que se formó al efecto, incluidas las personas que se hallaban en el primer vehículo detenido ante la sentada, ocupado por periodistas de la Televisión Holandesa, aunque en algunas versiones de testigos se añade que:

Uno de los números de la Guardia Civil se dirigió a Gladys diciéndole tía buena, a lo que la joven respondió llamándole hijo puta. Éste le golpeó con la culata de su arma y le disparó.

Según la Versión del Gobierno Civil:

Cuando se encontraban en labores de disaudir a los presentes para que dejaran libre la vía un manifestante agarró con fuerza la metralleta que, colgada del hombro, portaba uno de los guardias tratando de arrebatársela. El guardia sujetó el arma echándose hacia delante para contrarrestar el tirón, llegando casi a perder el equilibrio. En el forcejeo se produjo un disparo del arma que alcanzó a Gladys del Estal Ferreño.

Las Consecuencias:

El movimiento antinuclear, fundamentalmente pacífico, se vio sacudido por estos hechos, y nunca volvió a ser como antes. La sociedad vasca, respondió con movilizaciones populares de cierta importancia que duraron varios días, en los que se vivieron situaciones de violencia en algunas ciudades de la Comunidad Autónoma Vasca y en la Comunidad Foral de Navarra.

El Guardia Civil autor del disparo mortal, José Martínez Salas, fue juzgado el 14 de diciembre de 1981 en Pamplona siendo condenado por imprudencia a dieciocho meses de prisión que no llegó a cumplir en su integridad, y esta leve condena fue un nuevo motivo de movilizaciones de protesta.

Homenajes:

En Tudela hay una calle que lleva su nombre y en el 2004 se colocó una placa en su recuerdo.

En San Sebastián se dará su nombre a la pasarela peatonal que une el parque de Cristina Enea con el Paseo de Federico García Lorca, por encima de las vías del tren.

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